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Hiciste tu aplicación con IA. Ahora toca mantenerla.

Funciona y ya la usan tus clientes o tu equipo. Pero cada cambio es una apuesta y no sabes si los datos están bien protegidos. Llegaste lejos tú solo; ahora tomamos el relevo sin tirar lo que has construido.

Para quién es

Empresas que se hicieron su propia aplicación y ahora dependen de ella.

Primer diagnóstico

¿Te suena tu aplicación?

Cada arreglo rompe otra cosa.

Le pides un cambio a la IA y aparece un error nuevo en otra parte. Cuanto más crece la aplicación, más vueltas da cada arreglo.

Nadie sabe explicar el código.

Funciona, pero nadie en la empresa podría decir cómo. Si algo falla un viernes por la tarde, no hay a quién llamar.

Ya hay datos de verdad.

Clientes, pedidos, pagos. Lo que empezó como una prueba ya es parte del negocio, y no sabes si está bien protegido.

Hacer una aplicación con IA es una forma razonable de empezar: validas la idea rápido y sin un gran presupuesto. El problema llega después, cuando el negocio ya depende de ella y nadie se ocupa de que siga funcionando, sea segura y se pueda cambiar con calma.

Qué incluye

Lo que hace falta para que tu negocio pueda depender de ella.

Es el mismo trabajo que hacemos en el mantenimiento de aplicaciones, con la atención puesta en lo que suele quedarse a medias cuando el código lo escribe una IA.

  • Revisión inicial: cómo está hecha, dónde está alojada y qué riesgos tiene.
  • Revisión de seguridad: claves y contraseñas a la vista, permisos de la base de datos y quién puede acceder a qué.
  • Copias de seguridad que se comprueban, no solo que se configuran.
  • Un despliegue ordenado: que publicar una versión nueva sea un paso conocido y que se pueda deshacer.
  • Pruebas en las partes críticas, para saber si un cambio rompe algo antes de que lo note un cliente.
  • Corrección de errores y los cambios que el día a día va pidiendo.
  • Documentación, para que la aplicación no dependa de una conversación con la IA que nadie guardó.
  • Acompañamiento si quieres seguir haciendo cambios con IA, con límites claros sobre qué conviene tocar y qué no.

Cómo empezamos

Primero entenderla. Después, tocarla.

  1. 01

    Hablamos 30 minutos

    Nos cuentas qué hace la aplicación, con qué la hiciste, quién la usa y qué te preocupa.

  2. 02

    La revisamos

    Miramos el código, los datos y los accesos, y te decimos por escrito y sin jerga en qué estado está y qué arreglaríamos primero.

  3. 03

    Nos hacemos cargo

    La aseguramos, la mantenemos al día y tienes a quién llamar. Te contestamos en menos de 24 h laborables.

Preguntas frecuentes

Lo que suele preguntarse antes de llamar.

¿Con qué herramientas trabajáis?
Con aplicaciones hechas con Lovable, Bolt, Cursor, Replit, v0, Claude, ChatGPT o similares. Lo que importa no es la herramienta, sino el código y los servicios que generó. Si usa algo que no dominamos, te lo diremos en la llamada.
¿Hay que rehacerla?
Normalmente no. Lo habitual es ordenar, asegurar y documentar lo que ya funciona. Si alguna parte conviene rehacerla, te explicaremos por qué y qué implicaría antes de que decidas nada.
¿Puedo seguir usando la IA para hacer cambios?
Sí. Te ayudamos a hacerlo con más seguridad: qué partes puedes tocar tranquilamente, cuáles conviene que revisemos antes y cómo comprobar que un cambio no rompe nada.
¿Y si los datos ya están expuestos?
Es lo primero que revisamos. Si encontramos un problema de seguridad, te lo decimos enseguida y lo cerramos antes que cualquier otra mejora.
¿Me lo vais a explicar sin jerga?
Sí. Recibes un informe escrito pensado para quien dirige la empresa, no para un programador: qué hay, qué riesgo tiene y qué haríamos primero.
¿De quién son el código y las cuentas?
Tuyos. El código, el alojamiento y las cuentas de los servicios siguen a nombre de tu empresa. Nosotros trabajamos con los accesos que nos des.

Lo que construiste merece seguir funcionando.

Cuéntanos qué hace tu aplicación y qué te preocupa. En 30 minutos sabrás si podemos hacernos cargo.